En nuestro artículo sobre el desarrollo de la mariposa-delfín hablamos, entre otras cosas, de la respiración lateral en este estilo. Cambiando un poco el tema, me ha alegrado poder recuperar un articulo publicado en CROL (revista que, desgraciadamente, la RFEN ha sido incapaz de mantener) en su número 63, de octubre de 1975, escrito por el Profesor uruguayo Américo R. Benítez, con una curiosa descripción de respiración lateral en el estilo braza.
Como ya he dicho en algunas notas de mi articulo sobre la mariposa-delfín, no voy a atreverme a decir si esta respiración lateral en braza fue ideada por el citado técnico uruguayo, o si él hablaba por boca del inventor de aquel curioso detalle, que, por otra parte, por lo menos yo, únicamente he visto practicar una sola vez en un nadador portugués, y no precisamente de los de primera fila, y que, desgraciadamente, le valió la descalificación (no puedo decir si volvió a emplearla alguna vez más porqué le perdí la pista) precisamente por el mismo inconveniente que tiene la respiración lateral en la mariposa, es decir, por el balanceo del eje de los hombros al girar la cabeza para inspirar.
Pese a ello, quiero reproducir el articulo por lo que de curioso tiene, aunque también para ver si algún valiente y audaz bracista se decide a probar esta técnica (no se ahora que opinión habrá sobre los bracistas, pero en mis tiempos, e incluso hasta algunos años después, los bracistas teníamos fama de estar un poco “tocados”, y no voy a asegurar que no lo estuviéramos cuando recuerdo a algunos de ellos, y no voy a ser yo quien se excluya de este grupo). Ahí va pues, el citado articulo, con el ruego, renovado, de que si hay quien pueda aportar alguna nueva noticia sobre este punto de la respiración lateral en la braza, se lo agradecemos de antemano.
“La respiración frontal del estilo braza, tal como se conoce hasta el presente en cualquiera de las modalidades en uso, lleva implícita, a causa de la elevación de la cabeza para la toma de aire, un movimiento de avance quebrado en forma de zig-zag vertical, que presenta al agua un frente de oposición formado por cabeza y hombros. Solo puede ser evitado en parte este subir y bajar, con un buen dominio del movimiento de cabeza, basado en la flexión y extensión del cuello, que no todos poseen. Por otra parte, al elevar la cabeza sin esa flexibilidad, bajan columna y cadera, con lo que aparece ese “salto”, que hace que se utilice en dirección inapropiada, oblicua, la fuerza propulsiva proporcionada por el movimiento de piernas, obligando al empuje hacia arriba y adelante del peso del cuerpo, perdiendo así desplazamiento horizontal, al par que cede parte del esfuerzo realizado a la resistencia que le ofrece el agua a su frente.
Buscando eliminar esos dos inconvenientes, hemos creído hallar en la respiración lateral, la solución salvadora.
Por medio de la respiración lateral, el cuerpo se mantiene paralelo a la superficie, es decir, completamente horizontal. Ello se traduce en un mayor deslizamiento, ya que la propulsión de piernas actúa solo hacia adelante, sin
pérdidas. No se oponen al agua la cara y hombros en superficie, no provocando por lo tanto, reacción contraria al grado anterior, al hallarse sumergidos.
Se embellece estéticamente el estilo, pues tiene con la respiración lateral, suavidad en el avance y mayor continuidad.
Se cumplen perfectamente todos los requisitos reglamentarios, pues no cambian ninguna de las posiciones establecidas para el nado, y al haber desaparecido del reglamento (Art. 65) la palabra “simétrico” aquella reserva que pudiera haber hacia la movilidad de la cabeza, ya no tiene razón de ser.
TÉCNICA DE LA RESPIRACIÓN LATERAL
En la coordinación del nado de braza, la respiración lateral se realiza en la segunda mitad de la tracción de brazos cuando, de la posición de cara hacia abajo, la cabeza, por medio de un movimiento de un cuarto de giro, permite que se asome la boca, i, en el hueco formado, hace su provisión de aire en forma rápida, para luego de una pausa de retención (adecuada a cada nadador) lo expele lentamente, mientras cumple el recobro deslizado de brazos y empuja los hombros.
La respiración puede cumplirse en cada brazada o cada dos brazadas, dependiendo ello de la comodidad del nadador, aunque en las pruebas cortas es preferible cada dos brazadas, sobre todo teniendo en cuenta que ello permite un mayor avance deslizado.
La retención del aire proporciona mayor flotabilidad, mejor oxigenación, y hace menos fatigosa su mecánica. El cuerpo del nadador deberá permanecer completamente extendido y paralelo a la superficie. La posición de la cabeza cara abajo impide toda acción de freno provocada por la resistencia del agua sobre cara y hombros. Durante la toma del aire se modifica muy poco esa condición, dado que la cabeza solo gira, sin elevarse.
Es necesario lograr del nadador una buena movilidad del cuello en sentido lateral, similar al crol, a efectos de que en el giro no arrastre los hombros, sacándolos de su posición reglamentaria. En el caso de aquellos nadadores con
dificultad en este movimiento por rigidez, se debe compensar la caída del hombro contrario al lado del que se respira, con hundimiento del otro hombro, hasta equilibrar, aunque un trabajo insistente debe tender a eliminar, en lo posible, ese defecto”.
GUILLEM ALSINA
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